CUARESMA
DOMINGO
I CUARESMA
1.-
La
cuaresma es un tiempo de conversión.
La conversión es una actitud interior, propia del cristiano, que
hemos de poner en práctica todos los días, lo hacemos al ir a
descansar y en cada celebración de la Misa, pero que acentuamos de
manera especial en este tiempo de cuaresma. Queremos cambiar desde
dentro, cambiar el corazón, mejorar, agradar a Dios para
transformarnos a imagen del Evangelio que Jesús nos propone. Y ese
deseo lo expresamos el pasado miércoles con la imposición de la
ceniza. “Convertíos y creed en el evangelio”.
2.-
Todos sabemos bien lo que significan las tentaciones, hemos
rezado tantas veces el padrenuestro y escuchado este pasaje muchas
veces, el mismísimo Jesús fue tentado, así que podemos entender
que nosotros no estamos exentos de ellas. Las tentaciones siempre son
elegir el camino más fácil, aquello que no nos cueste esfuerzo, lo
prohibido, sin pensar si a la larga nos va a producir beneficio o
daño o está en desacuerdo con el querer de Dios.
4.-
Jesús
vivió tres tentaciones, según el evangelio
que hemos escuchado. Tres tentaciones muy actuales: la tentación del
materialismo, la tentación del poder y la tentación de utilizar a
Dios. Tres tentaciones que nos separan de poner nuestro corazón en
el proyecto de Jesús.
5.-
La tentación del materialismo ( las piedras convertidas sin esfuerzo
en pan) está
presente todos los días en nuestra vida, fundamentalmente por los
medios de comunicación. Y siempre aparece muy bien camuflada, de tal
manera que nos hacen creer que TENIENDO tal o cual cosa conseguiremos
SER felices y estar a la última. Pero es el pez que se muerde la
cola, porque siempre aparece algo superior que nos promete felicidad
pero que nunca llega a dárnosla. Y seguimos cayendo en la tentación
de poner nuestra felicidad en el TENER y no en el SER. Jesús decía
que los dichosos, los felices, los bienaventurados, serían los
pobres, los que fueran capaces de liberarse de la esclavitud de lo
material.
6.-
La
tentación del poder
(Todo te lo daré si me adoras) también la podemos ver todos los
días en las noticias, cuando encontramos a gente que ha sido
“pisada” por un sistema en el que “hay que subir más alto a
cualquier precio”, incluso a costa de arruinar la vida de los que
están a nuestro alrededor. Cuantas veces hemos escuchado que
el poder acaba corrompiendo a las personas cuando este se utiliza
para el beneficio personal y no para el servicio al bien común.
Pero no hace falta que hablemos de grandes poderosos, cada uno de
nosotros tenemos parcelas de poder en nuestra vida cotidiana, en
nuestra familia,
en el trabajo,
y podemos ser verdaderos tiranos si nos dejamos llevar por esta
tentación. Jesús nos habló de que ser
el primero significaba servir
más que nadie, estar atento a las necesidades de los demás con
mayor empeño, y procurar que lo que es de todos, fuera para todos, y
que nadie pasase necesidad.
7.-
Finalmente,
la tentación de gloria vana (échate desde aquí abajo y vendrán
los angeles...).
Todos tenemos la tentación de manipular a Dios, de utilizarlo en
nuestro beneficio. Nos falta la confianza necesaria para saber que
todo lo que nos venga de Dios será para nuestro bien, para nuestra
felicidad. ¿O es que un padre no quiere la felicidad de sus hijos,
aunque no les de en ese momento lo que ellos están pidiendo porque
creen que es bueno?
Como
veis, las tentaciones del evangelio no están muy lejos de nuestras
vidas, a pesar de que fueron escritas hace mucho tiempo. Seguimos
cayendo en lo mismo, cometiendo los mismos errores. Pero contamos con
la misericordia infinita de Dios que siempre sale a nuestro
encuentro. Pidamos: “No
nos dejes caer en la tentación”
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