jueves, 18 de febrero de 2016

CUARESMA

 CUARESMA

DOMINGO I CUARESMA
1.- La cuaresma es un tiempo de conversión. La conversión es una actitud interior, propia del cristiano, que hemos de poner en práctica todos los días, lo hacemos al ir a descansar y en cada celebración de la Misa, pero que acentuamos de manera especial en este tiempo de cuaresma. Queremos cambiar desde dentro, cambiar el corazón, mejorar, agradar a Dios para transformarnos a imagen del Evangelio que Jesús nos propone. Y ese deseo lo expresamos el pasado miércoles con la imposición de la ceniza. “Convertíos y creed en el evangelio”.
2.- Todos sabemos bien lo que significan las tentaciones, hemos rezado tantas veces el padrenuestro y escuchado este pasaje muchas veces, el mismísimo Jesús fue tentado, así que podemos entender que nosotros no estamos exentos de ellas. Las tentaciones siempre son elegir el camino más fácil, aquello que no nos cueste esfuerzo, lo prohibido, sin pensar si a la larga nos va a producir beneficio o daño o está en desacuerdo con el querer de Dios.
4.- Jesús vivió tres tentaciones, según el evangelio que hemos escuchado. Tres tentaciones muy actuales: la tentación del materialismo, la tentación del poder y la tentación de utilizar a Dios. Tres tentaciones que nos separan de poner nuestro corazón en el proyecto de Jesús.
5.- La tentación del materialismo ( las piedras convertidas sin esfuerzo en pan) está presente todos los días en nuestra vida, fundamentalmente por los medios de comunicación. Y siempre aparece muy bien camuflada, de tal manera que nos hacen creer que TENIENDO tal o cual cosa conseguiremos SER felices y estar a la última. Pero es el pez que se muerde la cola, porque siempre aparece algo superior que nos promete felicidad pero que nunca llega a dárnosla. Y seguimos cayendo en la tentación de poner nuestra felicidad en el TENER y no en el SER. Jesús decía que los dichosos, los felices, los bienaventurados, serían los pobres, los que fueran capaces de liberarse de la esclavitud de lo material.
6.- La tentación del poder (Todo te lo daré si me adoras) también la podemos ver todos los días en las noticias, cuando encontramos a gente que ha sido “pisada” por un sistema en el que “hay que subir más alto a cualquier precio”, incluso a costa de arruinar la vida de los que están a nuestro alrededor. Cuantas veces hemos escuchado que el poder acaba corrompiendo a las personas cuando este se utiliza para el beneficio personal y no para el servicio al bien común. Pero no hace falta que hablemos de grandes poderosos, cada uno de nosotros tenemos parcelas de poder en nuestra vida cotidiana, en nuestra familia, en el trabajo, y podemos ser verdaderos tiranos si nos dejamos llevar por esta tentación. Jesús nos habló de que ser el primero significaba servir más que nadie, estar atento a las necesidades de los demás con mayor empeño, y procurar que lo que es de todos, fuera para todos, y que nadie pasase necesidad.
7.- Finalmente, la tentación de gloria vana (échate desde aquí abajo y vendrán los angeles...). Todos tenemos la tentación de manipular a Dios, de utilizarlo en nuestro beneficio. Nos falta la confianza necesaria para saber que todo lo que nos venga de Dios será para nuestro bien, para nuestra felicidad. ¿O es que un padre no quiere la felicidad de sus hijos, aunque no les de en ese momento lo que ellos están pidiendo porque creen que es bueno?
Como veis, las tentaciones del evangelio no están muy lejos de nuestras vidas, a pesar de que fueron escritas hace mucho tiempo. Seguimos cayendo en lo mismo, cometiendo los mismos errores. Pero contamos con la misericordia infinita de Dios que siempre sale a nuestro encuentro. Pidamos: “No nos dejes caer en la tentación”

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