Domingo
V Cuaresma (C)
1.-
La cuaresma nos invita cada domingo a volver al amor de Dios
arrepentidos de nuestros pecados. El domingo pasado veíamos en la
parábola del hijo pródigo cómo el padre recibía al hijo
arrepentido, hoy la Iglesia nos propone un acontecimiento en la vida
del Señor: una mujer sorprendida y denunciada de adulterio y el
comportamiento con ella del Señor.
Aquellos
fariseos encontraron una oportunidad de comprometer a Jesús. “A
esta mujer la hemos pillado cometiendo adulterio. La ley de Moisés
manda darle muerte apedreándola. Tu ¿qué dices'”. Si decía
que SI demostraría que no era tan misericordioso como creían
aquel profeta que había enseñado incluso el perdón del enemigo
pero sin embargo era de corazón duro. Si decía que NO
podrían acusarlo de no cumplir la ley. Sabéis que tenían tres
pecados castigados con la lapidación: la blasfemia, el homicidio y
el adulterio .
2.-
Acabamos de escuchar en la lectura la pregunta a Jesus …
tu,
¿qué dices? “el que esté sin pecado que tire la primera
piedra”... Jesús escribe unos signos en el suelo..., les
mira... y ellos al darse cuenta de que les conoce por dentro y verse
ellos mismos en su interior también pecadores se alejan poco a
poco comenzando por los más viejos. Se dan cuenta de que estaban
viendo la mota en el ojo ajeno y no veian la viga en el propio.
3.-
Qué lección podemos aprender de este relato evangélico?
Cuando
nosotros mismos miramos a nuestro interior y nos descubrimos también
pecadores y capaces de las miserias morales de los demás les
juzgamos con mayor benignidad. A nosotros mismos nos resulta fácil
y cómodo perdonarnos y comprendernos, enseguida nos excusamos
diciendo: es que... Pero nos resulta más difícil comprender y
perdonar a los demás.
Lo
importante es lo que
hay en el corazón.
Bondad o maldad. Aquellos judios les importaba muy poco el adulterio
de aquella mujer, lo que les importaba era comprometer, poner a
prueba a Jesús. Sin embargo Jesús enseñaba: “Porque
de adentro, del corazón de los hombres, salen los malos
pensamientos, fornicaciones, robos, homicidios, adulterios” “
las obras de la carne son evidentes, las cuales son: inmoralidad,
impureza, sensualidad”. “Estas cosas son las que contaminan al
hombre; pero comer sin lavarse las manos no contamina al hombre”.
Jesús que veía en el
interior de aquella mujer le pregunta: “¿dónde están tus
acusadores? ¿nadie te ha condenado?. Anda, vete en paz y no vuelvas
a pecar”.
4.- El Señor no la
humilla, comprende su debilidad, (la culpa del hombre cómplice
no aparece), no la excusa de pecado, pero la perdona. Es
intransigente con el pecado, pero comprende y perdona al pecador, a
aquella mujer.
Los
errores y pecados nunca los podremos aprobar, siempre hemos de
afirmar que eso es malo, pero a la persona caída en el pecado,
siempre la tenemos que acoger, comprender, disculpar, perdonar y
ayudar a que encauce su vida con la gracia del Señor.
El Señor ha introducido
una nueva clave de relación con Dios: el amor, el perdón, la
clave de que Dios te ama y espera el arrepentimiento y cambio.
“Vete en paz y no peques más”. Esto es el sacramento del
perdón: hacer una buena confesión. Y después del perdón emprender
una nueva vida. La vida de los hijos de Dios de alabarle, darle
gracias, cultivar su trato y amistad en la oración.
Pidamos a la Virgen
ayuda para comprender el amor misericordioso de Dios.
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