domingo, 28 de febrero de 2016

CUARESMA

Domingo V Cuaresma (C)
1.- La cuaresma nos invita cada domingo a volver al amor de Dios arrepentidos de nuestros pecados. El domingo pasado veíamos en la parábola del hijo pródigo cómo el padre recibía al hijo arrepentido, hoy la Iglesia nos propone un acontecimiento en la vida del Señor: una mujer sorprendida y denunciada de adulterio y el comportamiento con ella del Señor.
Aquellos fariseos encontraron una oportunidad de comprometer a Jesús. “A esta mujer la hemos pillado cometiendo adulterio. La ley de Moisés manda darle muerte apedreándola. Tu ¿qué dices'”. Si decía que SI demostraría que no era tan misericordioso como creían aquel profeta que había enseñado incluso el perdón del enemigo pero sin embargo era de corazón duro. Si decía que NO podrían acusarlo de no cumplir la ley. Sabéis que tenían tres pecados castigados con la lapidación: la blasfemia, el homicidio y el adulterio .
2.- Acabamos de escuchar en la lectura la pregunta a Jesus …
tu, ¿qué dices? “el que esté sin pecado que tire la primera piedra”... Jesús escribe unos signos en el suelo..., les mira... y ellos al darse cuenta de que les conoce por dentro y verse ellos mismos en su interior también pecadores se alejan poco a poco comenzando por los más viejos. Se dan cuenta de que estaban viendo la mota en el ojo ajeno y no veian la viga en el propio.
3.- Qué lección podemos aprender de este relato evangélico?
Cuando nosotros mismos miramos a nuestro interior y nos descubrimos también pecadores y capaces de las miserias morales de los demás les juzgamos con mayor benignidad. A nosotros mismos nos resulta fácil y cómodo perdonarnos y comprendernos, enseguida nos excusamos diciendo: es que... Pero nos resulta más difícil comprender y perdonar a los demás.
Lo importante es lo que hay en el corazón. Bondad o maldad. Aquellos judios les importaba muy poco el adulterio de aquella mujer, lo que les importaba era comprometer, poner a prueba a Jesús. Sin embargo Jesús enseñaba: “Porque de adentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, fornicaciones, robos, homicidios, adulterios” “ las obras de la carne son evidentes, las cuales son: inmoralidad, impureza, sensualidad”. “Estas cosas son las que contaminan al hombre; pero comer sin lavarse las manos no contamina al hombre”.
Jesús que veía en el interior de aquella mujer le pregunta: “¿dónde están tus acusadores? ¿nadie te ha condenado?. Anda, vete en paz y no vuelvas a pecar”.
4.- El Señor no la humilla, comprende su debilidad, (la culpa del hombre cómplice no aparece), no la excusa de pecado, pero la perdona. Es intransigente con el pecado, pero comprende y perdona al pecador, a aquella mujer.
Los errores y pecados nunca los podremos aprobar, siempre hemos de afirmar que eso es malo, pero a la persona caída en el pecado, siempre la tenemos que acoger, comprender, disculpar, perdonar y ayudar a que encauce su vida con la gracia del Señor. 
El Señor ha introducido una nueva clave de relación con Dios: el amor, el perdón, la clave de que Dios te ama y espera el arrepentimiento y cambio.Vete en paz y no peques más”. Esto es el sacramento del perdón: hacer una buena confesión. Y después del perdón emprender una nueva vida. La vida de los hijos de Dios de alabarle, darle gracias, cultivar su trato y amistad en la oración.
Pidamos a la Virgen ayuda para comprender el amor misericordioso de Dios.

viernes, 26 de febrero de 2016

CUARESMA

Domingo IV de Cuaresma (C)
1.- Acabamos de escuchar la parábola del hijo pródigo. En ella descubrimos la bondad de Dios, su misericordia infinita descrita por el Señor en esta que llamamos la perla de las parábolas. El evangelio está lleno de manifestaciones de Jesus bueno y misericordioso. Cuando le presentaron a aquella mujer sorprendida en adulterio, para que decidiera si había que aplicar la ley y darle muerte a pedradas a la salida de la ciudad, Jesús la perdonó despidiéndola con aquellas palabras: “anda vete en paz y no peques más”.
Todos los días y domingos del año, pero especialmente los de la cuaresma, contienen expresiones en la Santa Misa que nos invitan a convertirnos, esto es, a acercarnos más a Dios, a reconocer que no somos buenos hijos suyos y pedir perdón; a decidirnos a mejorar, a cambiar, perdonar, rezar más, salir de aquel atasco perezoso, a vivir como Dios espera de un hijo. Pero este domingo la invitación a convertirnos se presenta con tintes de profundidad, de emotividad y de amor extremos.
San Pablo decía en la lectura que, en nombre de Dios, nos pedía que nos convirtiéramos a Dios. Necesitamos querer convertirnos, volver a una mayor amistad, a un cumplimiento más estricto de su voluntad. Querer de verdad, pedir perdón. Dios ha dejado en nuestras manos la decisión de amarle a El o cerrarnos en nuestros egoísmos y hacernos desgraciados. Nuestra grandeza está en que decidimos libremente, responsablemente, meritoriamente, porque queremos, porque nos da la gana.
2.- En nuestra vuelta a la casa de Dios hemos de seguir tres fases, como el Hijo Pródigo:
a) En la primera necesitamos reconocernos pecadores delante de Dios. Siempre lo hacemos nada más comenzar la santa Misa. Si perdemos el sentido profundo del pecado, de lo que está bien o mal,estamos perdidos. El joven de la parábola se da cuenta de su situación cuando llega a envilecerse hasta el punto de pasar hambre, verse sucio, maloliente...Como resultado, le acucia la soledad y la tristeza, el remordimiento y el desasosiego… El ser un porquero era para un judío abominable, el cerdo para ellos es un animal impuro, no comen su carne; pero él tenía que comer lo mismo que comían aquellos animales. El pecado, sumerge al hombre en una situación penosa y sucia, lo hunde en un lodazal de miseria, lo aparta de la amistad con Dios, lo expone al peligro de una condenación eterna.
b) El segundo paso lo da cuando decide volver a la casa de su padre... cuántos jornaleros... Me pondré en camino... y le diré a mi padre...acordarse de la bondad de Dios nuestro Padre. Pensar que el Señor es compasivo y misericordioso, pronto al perdón y al olvido de nuestros pecados. Me decidiré a ir a confesar, a echar por la boca mis miserias y pecados.
c) Y la tercera fase es la reacción del padre que al ver al hijo que venía, corrió hacia él conmovido y se lo comía a besos. Dios nos espera como el padre de la parábola,  extendidos los brazos, aunque no lo merezcamos. Todo termina con aires de fiesta, el anillo, las sandalias los bailes, con una llamada al arrepentimiento y a la esperanza.
3.- Así es Dios con nosotros: decide acercarse con la encarnación, hablarnos como un amigo habla con sus amigos, manifestar su amor con su pasión y muerte...
S. Pablo dice que “hemos sido comprados al precio de su sangre en cada Misa dice el sacerdote después de la consagración: “Esta es la sangre que será derramada por vosotros y por vuestros pecados”, que nos limpia... sangre que se ofrece a Dios y derrama por nosotros.
Que la Virgen nos alcance el don de una verdadera conversión, haciendo una buena confesión.

jueves, 18 de febrero de 2016

CUARESMA

Domingo III Cuaresma (C)
1.- El evangelio de hoy nos habla del criterio que da el Señor a los apóstoles,discípulos y gente del pueblo que escuchaba sus charlas sobre acontecimientos tristes y sufrimientos humanos. Le vinieron a contar “lo de los galileos cuya sangre vertió Pilato con la de los sacrificios que ofrecían”. Por el contexto aparece que interpretaban que su muerte era consecuencia de sus pecados. El señor une la desgracia de los que murieron aplastados por la torre de Siloé y les dice que aquellos dolores y catástrofes no son castigo de Dios; les dice que aquellos galileos o que aquellos que murieron cuando se cayó la torre no eran más pecadores o más culpables que los demás habitantes de Jerusalén.
Esta es la primera lección que podemos sacar del evangelio: El sufrir castigos o accidentes, una enfermedad, un fracaso no podemos considerarlo como un castigo de Dios, no es por ser de peor condición que los demás. Dios no castiga siempre a los pecadores en esta vida. Dios tiene su momento de justicia más allá de esta vida.
Desde que Jesucristo nos salvó por medio de la cruz, los sufrimientos, el dolor, las desgracias humanas tienen un sentido, aunque misterioso, porque la pasión y muerte del Señor aun siendo un gran misterio, nos da luz: porque la cruz es su victoria, porque Cristo da muerte a la muerte con la cruz, porque nos salva y redime por medio de la cruz. Sabemos que detrás de la cruz está la resurrección y la vida.
Dios nos habla de muchas maneras y una de ellas es a través de las desgracias y fracasos de la vida. Un ejemplo es que el dolor en el cuerpo es un aviso de que algo no funciona bien, es una alarma para acudir al médico. El cáncer es una de las peores enfermedades de nuestros días. Si se diagnostica a tiempo se le combate y cura, pero si se acude cuando ya ha echado raíces no tiene solución. Si nada más comenzar avisara por medio del dolor, casi todos los cánceres serian curados. Su peligro está en que no avisa por medio del dolor.
Y otro ejemplo podría ser, como tantas veces vemos, que una catástrofe, una riada, que se lleva casas por delante es consecuencia del egoísmo y avaricia de los hombres. Construyeron viviendas donde desde siempre las riadas eran las dueñas de aquellos terrenos pero aquellos terrenos sirvieron para promocionar un buen negocio. Los accidentes y catástrofes muchas veces son consecuencia de la insensatez humana.
Se acerca la semana santa y comprendemos avise a continuación diciendo: “Si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera”, queriendo decir que la mayor desgracia es la muerte del alma por el olvido de Dios, por el pecado mortal.
2.- En la segunda parte el Señor propone una parábola para enseñarnos la necesidad de dar fruto con nuestra vida. Según las obras mereceremos castigo o premio.”Tres años llevo … El Señor nos juzgará según los frutos. Nos lo enseño en otras múltiples ocasiones: la parábola de los talentos, del sembrador y esta de la higuera estéril.
En el salmo responsorial decíamos que “el Señor es compasivo y misericordioso”. S. Pablo nos lo propone como padre de las misericordias y Dios de todo consuelo y la Carta a los Hebreos presenta a Jesucristo como pontífice misericordioso.
La cuaresma es tiempo propicio para alcanzar misericordia, para realizar la mejor de las buenas obras: pedir perdón a Dios y recomenzar. Cumplir el mandamiento de la Iglesia de confesar los pecados mortales al menos una vez al año...

CUARESMA

Domingo II Cuaresma (C)
1.- En camino hacia Jerusalén el Señor revela a sus apóstoles que va a ser apresado por los judíos y el final será que los Jefes politico-religiosos del pueblo le condenarán a muerte. Pedro se niega a tolerar su entrega voluntaria. Ni él ni ninguno de sus discípulos lo habría de tolerar. El Señor reconviene a Pedro diciéndole que ese es el proyecto misterioso de Dios y que renunciar a su pasión y muerte es ponerse en contra suya y hacer el papel de demonio tentador. Un Dios poderoso, que reniega de la cruz y del amor, que por la fuerza del poder domina al hombre, y le hiciera creer a la fuerza, no es realmente un Dios: es el demonio transfigurado en dios. No es de extrañar que Jesús llamara “Satanás” a Pedro cuando éste se resistió a que el Señor viajara Jerusalén para ser crucificado (Mt 16, 23).  
Fue a continuación cuando decidió subir a un monte precioso llamado Tabor acompañado de Juan, Pedro y Santiago. Los mismos que le acompañarían despues en su agonía del Huerto de los Olivos. Allí tuvo lugar su Transfiguración.
Cuenta S. Lucas en su evangelio, que hemos leído hoy que...
El Señor quiso fortalecer a aquellos tres, que después serian testigos de su postración, de su agonía, de sus miedos e impotencias en el momento del prendimiento en Getsemaní.
Los apóstoles estaban acostumbrados a ver la humanidad de Jesus. Ya había Pedro confesado que “Tu eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo”. Pero solo veían sus rostro y figura atrayente, sus palabras que se bebían al oirle, sus signos milagrosos. Aquí vieron, el la medida de la capacidad humana, como por un resquicio vislumbraron su divinidad...este es mi Hijo amado, escuchadle...
Ellos tres solos tuvieron esta experiencia. San Pablo también dice que fue elevado al tercer cielo donde ni ojo vió... Por qué no tenemos evidencia de Dios?
2.-Un periodista llamado Messori pregunta Al Papa Juan Pablo II. Despues de dejar clara la existencia de Dios, pasa a esta otra pregunta:
Dios, o sea, el Dios bíblico, existe. Pero acaso sea comprensible la protesta de muchos, tanto de ayer como de hoy: ¿Por qué no se manifiesta más claramente? ¿Por qué no da pruebas tangibles y accesibles a todos de Su existencia? ¿Por qué Su misteriosa estrategia parece la de jugar a esconderse de Sus criaturas?
Existen razones para creer, de acuerdo; pero -como muestra la experiencia de la historia- hay también razones para dudar, e incluso para negar. ¿No sería más sencillo que Su existencia fuera evidente?”
Contesta el Papa:
Dios baja a la tierra, se revela, se manifiesta haciéndose hombre y conviviendo entre los hombres. A la vez que aparece como hombre dice y hace prodigios en los que demuestra que es “el Hijo de Dios” es “igual al Padre Dios”.
Pero no es todos creen en El. No creen muchos de sus oyentes y no creen sobre todo los escribas y fariseos que eran los responsables máximos y detentaban el poder político y religioso del pueblo.
?Por qué no creen?
El Papa dice que “reducen lo divino a lo humano”. Lo que vemos, tocamos, experimentamos, nos parece normal; Jesucristo, dicen, solo es humano, esto es hombre. Les parece que no puede ser que Dios sea tan bajo, humilde, sencillo...silencioso. No puede ser que esté en la cruz y no baje – entonces creeriamos- Las verdades religiosas son mitos, imaginaciones humanas
Sin embargo la encarnación es una provocación a los hombres en el sentido de que Dios, sin dejar de ser Dios, se hace Hombre; se le puede ver y tocar, come con ellos, se cansa, se duerme, llora, sonríe.... Vive entre nosotros, padece, sufre la pasión y hasta muere en una cruz. Y es Dios y hombre a la vez.
Es la revelación del Dios invisible en una humanidad visible de Cristo. Es que Dios es Amor y ha creado unos seres libres y de una dignidad grande.
Cuando Jesús manifiesta su divinidad los judíos no aguantaron sus palabras y quisieron quitarle la vida apedreándole por blasfemo, por hacerse igual a Dios su Padre. También el día antes de la Pasión, los apóstoles preguntaban a Cristo: «Muéstranos al Padre» (Juan 14,8). Su respuesta sigue siendo una respuesta clave: «¿Cómo podéis decir: Muéstranos al Padre? ¿No creéis que yo estoy en el Padre y el Padre en mí? [...] Si no, creed por las obras mismas. Yo y el Padre somos una sola cosa» (cfr. Juan 14,9-11 y 10,30).
Cambien los apóstoles tenían dificultades en de aceptar el misterio. Dios se había abajado hasta el punto de ser aquel que tenían ante sus ojos, pero no le entra en la cabeza.
¿Podía Dios ir más allá en Su condescendencia, en Su acercamiento al hombre, conforme a sus posibilidades para darse a conocer? Verdaderamente, parece que había ido todo lo lejos que era posible. Se dejaba morir por ellos. Más allá no podía ir. En cierto sentido, ¡Dios ha ido demasiado lejos! ¿Cristo no fue acaso «escándalo para los judíos, y necedad para los paganos»? (1 Corintios 1,23). Precisamente porque llamaba a Dios Padre suyo, porque lo manifestaba tan abiertamente en Sí mismo, no podía dejar de causar la impresión de que era demasiado. El hombre ya no estaba en condiciones de soportar tal cercanía, y comenzaron las protestas para eliminarle.
Aquellos judíos no aceptaron a Jesús, ni tampoco los griegos cultos en el Areópago ante las palabras de Pablo.
Ni en Jerusalén ni en Atenas puede aceptar un Dios así de humano. «Esto no conviene a Dios -protestan-. Debe permanecer absolutamente trascendente, debe permanecer como pura Majestad. Por supuesto, Majestad llena de misericordia, pero no hasta el punto de pagar las culpas de la propia criatura, sus pecados, muriendo en una cruz.»
Desde una cierta óptica es justo decir que Dios se ha desvelado al hombre incluso demasiado en lo que tiene de más divino, en lo que es Su vida íntima; se ha desvelado en el propio Misterio. No ha considerado el hecho de que tal desvelamiento lo habría en cierto modo oscurecido a los ojos del hombre, porque el hombre no es capaz de soportar el exceso de Misterio, no quiere ser así invadido y superado. No alcanza a comprender el amor de Dios por los hombres muriendo en una cruz. Sí, el hombre sabe que Dios es Aquel en el que «vivimos, nos movemos y existimos» (Hechos de los Apóstoles 17,28); pero ¿por qué eso ha tenido que ser confirmado por Su Muerte? y también por su Resurrección? San Pablo escribe: «Pero si Cristo no ha resucitado, entonces es vana nuestra predicación y es vana también nuestra fe» (1 Corintios 15,14).
La gran demostración, el gran signo de que Cristo es Dios es que está vivo, que ha resucitado.
Este es mi Hijo, escuchadle.

CUARESMA

 CUARESMA

DOMINGO I CUARESMA
1.- La cuaresma es un tiempo de conversión. La conversión es una actitud interior, propia del cristiano, que hemos de poner en práctica todos los días, lo hacemos al ir a descansar y en cada celebración de la Misa, pero que acentuamos de manera especial en este tiempo de cuaresma. Queremos cambiar desde dentro, cambiar el corazón, mejorar, agradar a Dios para transformarnos a imagen del Evangelio que Jesús nos propone. Y ese deseo lo expresamos el pasado miércoles con la imposición de la ceniza. “Convertíos y creed en el evangelio”.
2.- Todos sabemos bien lo que significan las tentaciones, hemos rezado tantas veces el padrenuestro y escuchado este pasaje muchas veces, el mismísimo Jesús fue tentado, así que podemos entender que nosotros no estamos exentos de ellas. Las tentaciones siempre son elegir el camino más fácil, aquello que no nos cueste esfuerzo, lo prohibido, sin pensar si a la larga nos va a producir beneficio o daño o está en desacuerdo con el querer de Dios.
4.- Jesús vivió tres tentaciones, según el evangelio que hemos escuchado. Tres tentaciones muy actuales: la tentación del materialismo, la tentación del poder y la tentación de utilizar a Dios. Tres tentaciones que nos separan de poner nuestro corazón en el proyecto de Jesús.
5.- La tentación del materialismo ( las piedras convertidas sin esfuerzo en pan) está presente todos los días en nuestra vida, fundamentalmente por los medios de comunicación. Y siempre aparece muy bien camuflada, de tal manera que nos hacen creer que TENIENDO tal o cual cosa conseguiremos SER felices y estar a la última. Pero es el pez que se muerde la cola, porque siempre aparece algo superior que nos promete felicidad pero que nunca llega a dárnosla. Y seguimos cayendo en la tentación de poner nuestra felicidad en el TENER y no en el SER. Jesús decía que los dichosos, los felices, los bienaventurados, serían los pobres, los que fueran capaces de liberarse de la esclavitud de lo material.
6.- La tentación del poder (Todo te lo daré si me adoras) también la podemos ver todos los días en las noticias, cuando encontramos a gente que ha sido “pisada” por un sistema en el que “hay que subir más alto a cualquier precio”, incluso a costa de arruinar la vida de los que están a nuestro alrededor. Cuantas veces hemos escuchado que el poder acaba corrompiendo a las personas cuando este se utiliza para el beneficio personal y no para el servicio al bien común. Pero no hace falta que hablemos de grandes poderosos, cada uno de nosotros tenemos parcelas de poder en nuestra vida cotidiana, en nuestra familia, en el trabajo, y podemos ser verdaderos tiranos si nos dejamos llevar por esta tentación. Jesús nos habló de que ser el primero significaba servir más que nadie, estar atento a las necesidades de los demás con mayor empeño, y procurar que lo que es de todos, fuera para todos, y que nadie pasase necesidad.
7.- Finalmente, la tentación de gloria vana (échate desde aquí abajo y vendrán los angeles...). Todos tenemos la tentación de manipular a Dios, de utilizarlo en nuestro beneficio. Nos falta la confianza necesaria para saber que todo lo que nos venga de Dios será para nuestro bien, para nuestra felicidad. ¿O es que un padre no quiere la felicidad de sus hijos, aunque no les de en ese momento lo que ellos están pidiendo porque creen que es bueno?
Como veis, las tentaciones del evangelio no están muy lejos de nuestras vidas, a pesar de que fueron escritas hace mucho tiempo. Seguimos cayendo en lo mismo, cometiendo los mismos errores. Pero contamos con la misericordia infinita de Dios que siempre sale a nuestro encuentro. Pidamos: “No nos dejes caer en la tentación”

Oración

ORACIÓN

1.- La oración de Jesús es un dialogo con su Padre Dios, sobre aspectos de su relación con su misión: hacer su voluntad, cuidado de los suyos, la formación de los discípulos, el proyecto misterioso de salvarnos a través de la pasión. El verdadero protagonista es Dios. Es estar a solas... Es iniciativa de Dios, no nuestra. “El S.S. viene en ayuda de nuestra debilidad”.
Oración de Jesús siendo Niño, anterior a su vida pública. Antes de hacer milagros se dirige al Padre. Pasa noches enteras rezando. Enseña a rezar a los apóstoles. El Padre Nuestro.
2.- Oración de la Virgen.”Guardaba todas estas cosas ponderándolas en su corazón” “Del silencio y la meditación iba a salir la revolución, que su pueblo esperaba a son de trompetas y tambores” (Pemán) Los pintores representan la anunciación con María en oración. “Hágase en mí según tu palabra”. Magníficat. Caná. Al pié de la cruz. La oración es trato con Jesús; nadie lo tuvo ni tendrá tan intimo.(L.G.58)
3.- Oración de los primeros cristianos: “Perseveraban en la oración junto con María la Madre de Jesús”. Antes de la elección de Matías. En la liberación de S. Pedro apresado por Herodes (Hec. 12,12). S. Pablo dice que ora sin cesar, en todo tiempo, noche y día. Tertuliano (Jesús Simón Pág.268)
4.- Necesidad. (Amigos de Dios 295). Situaciones de indigencia, de subsistencia. Para conseguir la amistad con una persona, en nuestro caso con Dios, es necesario tratarse, conocerse, rozarse.
Pedid y se os dará... Dios sabe más...Condiciones: piedad, confianza, humildad y perseverancia. Dios resiste a los soberbios. Fariseo y publicano. No pidáis como los hipócritas. Acudió de noche a su casa a pedirle unos panes...
Cómo: con la imaginación entrando en las escenas como un personaje más. “De qué? de El de ti,: alegrías, tristezas, éxitos y fracasos, ambiciones nobles, preocupaciones diarias... ¡ flaquezas!: y hacimiento de gracias y peticiones: y amor y desagravio. En dos palabras: conocerle y conocerte: ¡tratarse!. ( Cam. 91).
Oración de alabanza, acciones de gracias, peticiones, perdón. Dice S. Agustín: “Haz lo que puedas, pide lo que no puedas y Dios te dará para que puedas”.
Maria, Maestra de oración...