lunes, 26 de octubre de 2020

 

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EL PUEBLO

I EL CASAR EN LA HISTORIA


1. PERÍODO ROMANO Y VISIGODO


El Casar comienza su andadura histórica en la baja edad media, apenas reconquistada la vertiente del río Tajo por Alfonso VI. No se han encontrado datos de su anterior existencia, bien porque no existía el pueblo, o porque no han quedado huellas que lo testifiquen. Ello obliga a unir la situación del territorio, que actualmente ocupa, con los datos conocidos de su cercana Talamanca. Esta villa comenzó a tener gran relevancia en los períodos de la dominación romana, en la era visigoda y en el período más prolongado, de la dominación islámica.

Los llanos de El Casar, radicados entre los ríos Torote y Jarama, serian campos de elemental o nula agricultura y ganadería. En las Relaciones Topográficas de Felipe II, sobre su localización, se contesta: El Casar " A los diez y nueve capítulos dixeron, que este pueblo no está en serranía, sino en campo llano, porque en nuestros tiempos oímos decir a nuestros ante pasados que por esta tierra llamaban los campos de Albentosa”.

Herrera Casado, en su “Historia de El Casar”, comenta que este título de "Campos de Albentosa" es debido al color blanquecino del territorio, y lo relaciona con el nombre de Alberruche, el vecino pueblo desaparecido y anexionado a El Casar, el año 1546, que tiene la misma raíz y significado. -“Albus, alba, album”, en latín, significa blanco-.


2. PERIODO ISLÁMICO


Talamanca del Jarama, en el período de los siglos VIII al siglo XII de dominación musulmana, tuvo una importancia estratégica especial por ser zona fronteriza entre ambos bandos, el cristiano y el musulmán; pertenecía a la llamada defensa, o "marca media", que vigilaba y defendía el avance de los reinos cristianos del Norte que intentaban reconquistar la Hispania romana y cristiana.

Las cabalgadas, o aceifas, como las llamaban los moros, eran continuas incursiones realizadas por ambas partes para conseguir botín al finalizar las cosechas.

Rodrigo, primer conde de Castilla, consiguió hundir esta frontera el año 861 cuando "tomó la ciudad de Talamanca con batalla, cautivó al «rey», y la destruyó.

Otras veces, al contrario, desde Talamanca atacaron los musulmanes las posiciones cristianas que dominaban la vertiente del Duero.

Guadalajara, era una fortaleza fuerte del poderío musulmán que defendía el Valle del Jarama, expuesto siempre a peligrosas incursiones por las sierras de Somosierra. La vigilancia y defensa se realizaba a través de Uceda, Alcolea de Torote -poblado hoy desaparecido- en término de Torrejón del Rey y Talamanca.

Podemos pensar que, al estar Talamanca en el hondón del valle del río Jarama, su defensa necesitaría desde Alcolea del Torote, ubicado en un altozano a la orilla del río, algún otro punto de contacto fortificado, que estuviera ubicado en la zona, de la actual ubicación, del Casar.

Que no hayan quedado huellas de fortaleza, se explicaría por estar construida con tapial, único material existente en la zona. A pesar de la poca consistencia, de las construcciones realizadas con tierra y ladrillo, muchos fuertes y murallas, de la Península, fueron construidos de estos materiales.

De las ermitas desaparecidas: San Benito, San Roque, San Sebastián y los poblados: San Miguel de Rabido y El Berruche, han quedado como únicas huellas, de su construcción, algunos trozos de ladrillo.

En El Casar no se ha investigado el tema, pero, donde se ha investigado, en diversos lugares de la Península, se han encontrado fortificaciones de tapial.

Ignacio-Javier Gil Cres, estudia el tema en una tesis doctoral; descubre construcciones de tapial en diversos fortificaciones de los siglos XI y XII en la provincia de Soria, que realizaban oficiales llamados "fuster", encargados de fabricar tapiales y otros elementos de madera:

  • El castillo de Vosmediano, árabe y de tapial,

  • La torre de muralla en Agreda construida, con cajones de tapial y mampuesto, en sus partes bajas y de sillares en las esquinas,

  • El castillo de Rueda,

  • La muralla desaparecida el pueblo de Serón de Nágima y fortaleza de tapial a punto de desaparecer, que defendían el paso hacia Gómara y la comunicación con el valle del Duero por Almazán, y otros pueblos.

Por otra parte, la evolución del prefijo "Al" al prefijo "El", quizá por la tendencia a convertirse en artículo determinado, lo encontramos en la denominación del Poblado, desaparecido de Alberruche y anexionado, a El Casar, en el siglo XVI; su nombre original "Alberruche", permanece en la denominación actual, " El Berruche".

Con la probabilidad de este planteamiento, podemos comprender la fuerza argumental de quienes defienden que el nombre de "El Casar" procede de la palabra árabe, "alqáṣr", con significado de "recinto fortificado" y no de significar sencillamente "agrupación de casas", como algunos afirman.


3. CONQUISTA CRISTIANA DE LA "MARCA MEDIA"


Alfonso VI en 1085, conquistando Toledo, amplió los lindes de la reconquista de Hispania. Quedó de esta manera incorporado, al poder del Reino de Castilla, todo el territorio comprendido en la llamada Marca Media; los cristianos pasaban de dominar la vertiente del Duero a dominar la franja del Tajo.

Cuando llegó a Talamanca, cabeza de puente de la zona del Tajo en Castilla, "Alfonso VI, se dirigió a la Mezquita Mayor de Talamanca, purificándola, y mandando entronizar una imagen de Santa María, de las que portaba en sus campañas de conquista, dándole la advocación de Santa María de la Almudena".

Las Relaciones Topográficas de Felipe II, constata sobre El Casar, lo siguiente: haber oído decir que esta villa está aforada al fuero de Sepúlveda, y que oieron decir que era porque los cavalleros de Sepúlveda hauian ganado a Talamanca y a su tierra, cuio suelo es esta villa, y que esto es lo que saben, y no otra cosa”.


Los caballeros que tomaron Talamanca a las órdenes del rey serían de Sepúlveda, plaza fuerte de Segovia, pero desde el primer momento, en estas tierras, fueron constituidas dos "Comunidades de Villa y Tierra", una en Talamanca y otra en Uceda, sobre el antiguo territorio de dominio musulmán.

Cada Comunidad de Villa y Tierra constituía un ALFOD, que tenía funciones fiscales, judiciales y militares y quedaba compuesto por una Villa que tuviera Castillo y Muralla y un grupo de pueblos anexionados a ella.

Al Alfoz de Talamanca pertenecieron Torrejón del Rey, El Casar de Talamanca, Galápagos, Valdetorres, Valdepiélagos, Fresno de Torote, El Molar, Ribatejada, Fuentelsaz del Jarama , y alguno más. El año 1188, Alfonso VIII lo donaría a la Iglesia de Toledo, y lo confirmaría Fernando III el Santo.

Todavía, como consecuencia de la derrota de Alfonso VIII en la batalla de Alarcos (Ciudad Real) en 1196, los almohades, al año siguiente de esta victoria, realizaron una cabalgada llegando a pasar por Madrid, Alcalá de Henares, Guadalajara ... saqueando Talamanca.

Fue el último y a la vez el más alejado intento, de los musulmanes, de hacerse con "la Media Marca", porque la victoria de las Navas de Tolosa, en 1212, consiguió el dominio definitivo sobre el poder musulmán sin que se dieran retrocesos, y estas tierras de la franja del Tajo, a partir de entonces, vivieron pacíficamente y fueron para siempre cristianas.

A la muerte de Alfonso VIII, la Comunidad de Villa y Tierra, de Talamanca, contabilizaba cincuenta aldeas que fueron entregadas a D. Rodrigo Jiménez de Rada, Arzobispo de Toledo. Sus restos descansan, actualmente, en el Monasterio de Santa María de Huerta, quien había tenido una gran participación en la batalla de las Navas de Tolosa.

El año 1223, Jiménez de Rada, otorga y amplía el fuero, de estas villas, convirtiendo la zona en uno de los principales focos de asentamiento definitivo, repoblándolo con gentes venidas del Norte y consiguiendo un gran esplendor durante el siglo XIII, sin que aparezca El Casar.

Los Aumentos de las Relaciones Topográficas, de Felipe II, no aportan solución sobre el comienzo de la existencia de El Casar; en ellos se nos dice:

El haber pasado Talamanca al poder de la mitra de Toledo, por cesión de Enrique I, y el crecimiento que tuvo, así por el favor de los prelados, sus señores, como por la fertilidad del terreno, y quizá también porque era paso y peaje de los ganados que bajaban de la sierra hacia las tierras llanas, afirmó aquella supremacía sobre los lugares comarcanos.

A su sombra comenzaron a formarse y crecer aldeas y caseríos. Uno de ellos fue El Casar, como su nombre claramente indica, siendo falsa sin duda la creencia de que tomó el nombre de un sitio donde hacían queso los ganaderos de Talamanca. No sabemos cuándo el casar ó caserío, que fue su origen, llegó a ser aldea y pueblo, porque en la historia aparece ya tarde. En la carta, donde se contienen algunas concesiones forales, por lo que algunos la llaman fuero, que dio a Talamanca y sus aldeas, el arzobispo D. Rodrigo en 1223, no aparece mencionada ninguna de ellas, y, por lo tanto, no sabemos si entonces existía ya El Casar”.


En este momento hemos de colocar el nacimiento esplendoroso de El Casar, siguiendo este parecer, si no lo había sido antes como uno de los núcleos de población anexionados, al constituirse el Común de Villa y Tierra de Talamanca.


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